El productor y asesor ganadero Ceferino Brandone explica los fundamentos de la ganadería regenerativa, un modelo que busca recuperar los suelos, reducir la dependencia de insumos y mejorar la rentabilidad. “Es volver a los orígenes, pero con conocimiento”, sostiene.
El productor y consignatario Ceferino Brandone brindó una definición clara de un concepto que cada vez se escucha más en el ámbito rural: la ganadería regenerativa. Aunque pueda sonar como algo nuevo, Brandone aclaró que se trata de una tecnología de procesos que “va a favor de la naturaleza y no en contra”, y que tiene raíces históricas. “No es una novedad, es una forma de producción que se basa en el manejo natural del suelo y los animales. El primero que lo hizo fue André Woisin, con su método de pastoreo racional, allá por la década del ’50”, señaló.
El enfoque regenerativo se apoya en la observación de cómo actúan los ecosistemas. Brandone citó el trabajo de Allan Savory, investigador que estudió el comportamiento de las manadas en África: “Vio que los animales comían juntos, se movían en grupo por los depredadores, y con su paso iban fertilizando naturalmente el suelo. Esa dinámica —comer en poco tiempo y dejar mucho descanso— es la base del pastoreo regenerativo”.

Un cambio de paradigma
La ganadería regenerativa, explicó, no depende de insumos químicos ni de prácticas intensivas, sino de decisiones de manejo y planificación. “Es un sistema que busca la regeneración del suelo, del tapiz y de la biodiversidad. Tiene un triple impacto: social, ambiental y económico”, dijo.
Esa independencia de los insumos, agregó, se traduce también en una independencia financiera: “Como no dependés de los bancos ni de los paquetes tecnológicos, ganás autonomía. Hay una frase de Federico Vasquetto, un referente en esto, que dice: ‘El pastoreo racional me dio independencia económica’. Eso sintetiza el espíritu del sistema”.

Para Brandone, el método permite duplicar o triplicar la carga animal sin necesidad de grandes inversiones. “Un productor con un simple eléctrico puede manejar mejor sus parcelas y mejorar la producción. En invierno puedo rotar cada 120 días y en verano cada 30 o 40. Solo con eso, ya estás regenerando el suelo”, detalló.
El secreto, explicó, está en el equilibrio entre el tiempo de pastoreo y el de descanso, para que las pasturas se recuperen naturalmente.
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Más pasto, más suelo, más carne
Según el productor, la ganadería regenerativa genera un ciclo ascendente de productividad. “Al comer en poco tiempo, el animal fertiliza el suelo con bosta y orina. Eso regenera la fertilidad natural, produce más pasto y permite aumentar la carga. Es un círculo virtuoso”, afirmó.
En este modelo, el centro no está solo en la carne, sino en el suelo como recurso base. “La cadena empieza por el suelo, sigue con el pasto y termina en la carne. Si el suelo está sano, todo lo demás mejora”, resumió.

Respecto de los sistemas tradicionales de terminación, Brandone reconoció que la costumbre de los consumidores juega un papel clave. “Hoy el público está acostumbrado a la carne de feedlot, y no está mal, porque responde a un mercado. Pero las nuevas generaciones quieren producir de manera más sustentable y no depender tanto de la industria o los insumos. Es, en parte, volver a los orígenes.”
Carne regenerativa, un producto en crecimiento
Consultado sobre si la carne producida bajo este sistema puede encontrarse en las carnicerías, Brandone respondió que el camino ya está en marcha: “Sí, hay varias marcas que producen carne a pasto, como La Julia que son Agroecodiversity, que certifican huella de carbono y regeneración. Hay una asociación de productores que trabajan bajo el sello Grass Fed, o carne a pasto, que promueve este tipo de ganadería”.
Recuperar la vida de los suelos: el desafío que encaran los productores
Aunque todavía es un nicho, el productor señaló que la demanda viene creciendo, sobre todo entre consumidores interesados en el origen y la sustentabilidad de los alimentos. “La carne regenerativa tiene un sabor distinto, más firme, más natural. Los que tenemos más de cincuenta sabemos reconocer esa diferencia. Es una máquina de producir kilos baratos y de alta calidad”, afirmó.
En el plano comercial, explicó que cada vez más frigoríficos e industrias compran hacienda recriada en sistemas regenerativos. “Antes era un castigo producir hacienda pesada. Hoy es un beneficio, porque se paga bien y hay mercados que lo valoran. Es una ganadería rentable, sustentable y que deja un impacto positivo en el ambiente.”










