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Vuelta de Obligado: la batalla que marcó el nacimiento de la Soberanía Nacional

La Batalla de la Vuelta de Obligado no fue solo un enfrentamiento militar: fue un acto de coraje que marcó para siempre la defensa de nuestra soberanía. Gauchos, milicianos y mujeres valientes se unieron para frenar a una de las flotas más poderosas del mundo. A 180 años, su legado sigue siendo un símbolo de identidad y resistencia argentina.

 

En 1845 Juan Manuel de Rosas gobernaba la provincia de Buenos Aires y tenía a su cargo el manejo de las relaciones exteriores otorgado por las provincias de la Confederación; atravesaba   dificultades complejas de resolver dado el contexto político y económico. La navegación de los ríos Paraná y Uruguay, siempre fue un tema de conflicto a lo largo del siglo XIX, internamente generaba enfrentamientos entre las provincias, y era una zona estratégica para los intereses de las potencias extranjeras, que pretendían mayor injerencia en nuestro territorio.

Inglaterra y Francia, a pesar de ser históricos enemigos, aunaron sus intenciones y fuerzas para dar el batacazo, entrando por el Río de la Plata sin mediar acuerdos ni permisos, en Noviembre de 1845, 90 barcos mercantes, precedidos por 20 buques de guerra se avistaron en el Río de la Plata, era una impactante flota anglo-francesa.

Sin embargo la imponente imagen marítima, no afectó el coraje criollo y las convicciones del Gobernador Rosas, quien encomendó al General Lucio N. Mansilla,  la desafiante tarea de obstaculizar y atacar a los invasores, que pretendían insultar la Soberanía Argentina, fue entonces cuando se pergeñó la inesperada barrera montada en un recodo del río Paraná, a la altura de la localidad de Vuelta de Obligado, que actualmente pertenece al partido de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires.

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Las cadenas que nos recuerdan a aquella batalla, fueron dispuestas desde las orillas, de lado a lado del río, uniendo pequeñas barcazas cargadas de explosivos, y desde lo alto de las barrancas, las tropas enviadas por Rosas, atacaron con gran esfuerzo y valentía, inspirados en un gran objetivo, defender la Soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Cabe destacar la desigualdad numérica y técnica en la que se encontraban, siendo no más de 3000 hombres, la mayoría de ellos milicianos, otros tantos gauchos y un grupo de paisanas y afrodescendientes, encabezado por Patrona Simonimo, una criolla de fuerte personalidad, estas valientes mujeres asistían oficiando como enfermeras y participando activamente en la logística de la defensa.

Con sus columnas María Eugenia Alvear nos ayuda a entender más sobre nuestra cultura.

Mientras se desataba el feroz enfrentamiento, una fanfarria criolla entonaba las estrofas del Himno Nacional Argentino, siendo esta demostración de patriotismo, una sorpresa que nadie esperaba y que trascendió a lo largo de los años, destacándose como ejemplo valioso del sentir nacional.

Finalmente, la fuerza naval anglo-francesa en clara superioridad, a pesar de haberse detenido por la original barrera de cadenas, logró avanzar, sin imaginar que se encontraría con un boicot generalizado en el litoral, esto impidió que se concretaran sus objetivos y tuvieron que regresar sin ubicar sus mercaderías.

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Este capítulo no fue el último del conflicto originado por la navegación de los ríos, durante unos años más continuaron las disputas, tanto los ingleses como los franceses perpetuaron bloqueos ante los cuales Rosas sostuvo una tenacidad admirable, sin doblegarse frente a las pretensiones extranjeras, este accionar le valió la admiración y el reconocimiento del General Don José de San Martín, quien en su testamento expresó: “El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sur, le será entregado al General Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.

El 20 de Noviembre se ha instituido como el Día de la Soberanía Nacional, recordando este heroico y patriótico episodio, marcando un antes y un después en nuestra historia, trazando el límite a los intereses comerciales de ambiciosas naciones que no respetaban la soberanía de un pueblo americano libre; esta batalla no sólo representó la defensa del territorio, sino también la independencia económica, política y cultural de los argentinos.

Por María Eugenia Alvear
Profesora de Historia