La actividad económica continúa creciendo, la inflación mantiene su sendero descendente y el dólar se muestra estable. En el sector agropecuario, la soja lidera las mejoras de precios, mientras que la ganadería muestra una firme recuperación de valores por encima de la inflación.
La economía argentina continúa transitando un escenario de gradual recuperación durante 2026. Los últimos indicadores muestran una actividad en crecimiento, una inflación bajo control y un mercado cambiario relativamente estable,. En paralelo, el sector agropecuario mantiene un rol central en la generación de ingresos, con perspectivas favorables para varios complejos productivos.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en junio una mejora interanual del 2,7%, mientras que en la medición desestacionalizada avanzó 0,8% respecto de mayo. Al mismo tiempo, los salarios crecieron 2,9% mensual y 35,7% interanual, logrando una mejora del poder adquisitivo cercana al 1,4%.

En materia inflacionaria, las expectativas permanecen estables. Las proyecciones estiman una inflación del 1,6% para diciembre y una variación acumulada de 21,2% para los próximos doce meses. Por su parte, las tasas de interés muestran escasas modificaciones y el mercado no anticipa recortes significativos durante lo que resta del año.
El frente cambiario también exhibe calma. Con una menor intervención compradora del Banco Central y una mayor oferta de instrumentos vinculados al dólar, la cotización se mantiene en torno a los $1.500, mientras que los contratos futuros para diciembre operan cerca de $1.622.
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Soja firme y maíz bajo presión
Dentro del mercado agrícola, la soja es uno de los productos que muestra mejor desempeño. El precio disponible alcanzó máximos anuales cercanos a los USD 350 por tonelada antes de estabilizarse en torno a USD 347. Entre los factores que impulsaron la suba se destacan las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, menores rendimientos en Estados Unidos y una mayor demanda mundial de aceite de soja.
Los contratos de futuro acompañaron esta tendencia y el vencimiento septiembre se ubicó en USD 354,7 por tonelada, ofreciendo mejores perspectivas comerciales para los productores.

El maíz atraviesa una situación diferente. Tras tocar los USD 188 por tonelada, el disponible cayó hasta los USD 178 debido a la elevada relación entre existencias y consumo a nivel global. Sin embargo, los futuros mostraron mayor resistencia y el contrato septiembre alcanzó los USD 197 por tonelada.
En cuanto a la producción, la campaña maicera mantiene una estimación de 50,1 millones de toneladas y se proyecta una expansión de hasta 240.000 hectáreas para la próxima siembra. La soja, por su parte, conserva una producción estimada en 64 millones de toneladas, un volumen 20% superior al ciclo anterior y 32% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Mejora la relación insumo-producto
Otro dato destacado es la mejora en la capacidad de compra de los productores frente a varios insumos y bienes de capital.
En soja, se fortaleció la relación con el glifosato, las pick-ups y los fletes, aunque el gasoil continúa representando un costo relevante. En maíz también se observan mejoras frente a semillas, urea y cosechadoras, aunque persiste el deterioro relativo de los costos de combustible y transporte.

El girasol aparece como uno de los cultivos con mejor desempeño económico. Los precios disponibles se ubican entre USD 490 y USD 500 por tonelada, los niveles más altos del año, mientras que las relaciones de intercambio con insumos clave mostraron mejoras significativas.
La ganadería mantiene precios firmes
En el sector ganadero, los precios continúan creciendo por encima de la inflación. El valor del ternero acumula una suba del 62% en los últimos doce meses y alcanza los $5.758 por kilogramo. El novillito, en tanto, cotiza en torno a $4.566 por kilo, con una mejora interanual de 49,4%.
La contracara es la caída de la actividad de faena. Durante julio se procesaron 1,07 millones de cabezas, un 12,2% menos que en igual mes de 2025. La producción de carne vacuna alcanzó las 267.600 toneladas, todavía por debajo de los niveles observados un año atrás.
En el mercado de consumo, el precio del asado registró su cuarto descenso mensual consecutivo. No obstante, en términos interanuales acumula un incremento superior al 52%, ubicándose por encima de la inflación del mismo período.
Perspectivas
El panorama de agosto muestra una economía que avanza hacia una mayor estabilidad macroeconómica, con inflación en descenso, salarios recuperando terreno y un dólar sin sobresaltos. Para el agro, el contexto combina precios favorables en soja, girasol y ganadería con desafíos todavía presentes en algunos costos clave y en el mercado del maíz. En este escenario, el sector continúa consolidándose como uno de los principales motores de la recuperación económica argentina.










