Lo que empezó como un emprendimiento adolescente durante la pandemia hoy es una marca con proyección nacional. Para Tadeo Martínez, el éxito no está solo en vender mates, sino en acompañar los momentos que las personas comparten alrededor de ellos.
Cuando Tadeo Martínez empezó a vender mates tenía apenas 17 años. Era plena pandemia, guardaba la mercadería en una estantería de su habitación y recibía a los clientes en su casa. En ese momento, el objetivo era simple: emprender. Había vendido celulares, termos traídos de Estados Unidos, había probado con una marca de ropa y estaba convencido de que quería construir un negocio propio.

Cinco años después, aquel emprendimiento que comenzó con diez mates, algunos kilos de yerba y muchas ganas de hacer, hoy es Mates Martínez, una marca con local propio, venta mayorista, presencia online y un objetivo ambicioso: convertirse en el e-commerce de mates más importante del país.
Sin embargo, el crecimiento del negocio también vino acompañado de otro descubrimiento.
“Al principio pensaba que vendíamos mates. Hoy entendí que lo que realmente vendemos es compañía”, resume.
De una habitación a un local propio
Todo comenzó bajo otro nombre: Todo Mates Junín. Las redes sociales fueron la primera vidriera y la habitación de su casa, el primer depósito. Una pequeña estantería alcanzaba para exhibir la mercadería mientras coordinaba entregas con su papá, que muchas veces hacía los repartos, o recibía personalmente a quienes pasaban a buscar sus compras.

Con el tiempo, el crecimiento hizo que ese espacio quedara chico.
Sus padres, propietarios de Farmacia Martínez, le ofrecieron utilizar el pasillo del local para montar un showroom. Lo pintaron, colocaron estanterías y crearon un lugar donde los clientes pudieran recorrer los productos con tranquilidad.
“Ahí comenzó realmente la marca”, recuerda. Más adelante llegaría el cambio de nombre, el rebranding y finalmente el local donde hoy funciona Mates Martínez.
Crecer acompañado
Hay un detalle que aparece varias veces durante la charla. Tadeo habla siempre en plural. “Nosotros hicimos”, “nosotros pensamos”, “nosotros vendemos”. No es casualidad.
Al poco tiempo de comenzar se sumó un amigo a trabajar con él. Después llegaron otros. Hoy gran parte del equipo está formado por personas con las que comparte algo que trasciende al negocio.
“Más allá de que yo sea el fundador, todos sentimos este proyecto como parte de nuestra vida”. Mientras muchos sostienen que nunca hay que mezclar amistad y trabajo, él piensa exactamente lo contrario.

Reconoce que existen desafíos, pero también cree que trabajar con amigos permite construir relaciones basadas en la confianza, crecer juntos y acompañarse mientras estudian, aprenden y dan sus primeros pasos laborales.
“Siempre fue una relación donde todos ganábamos. Ellos encontraban un trabajo y a mí me ayudaban a hacer crecer el proyecto.”
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Ese mismo concepto también aparece cuando habla de su familia. Sus padres estuvieron desde el primer día, primero haciendo repartos, después prestando un espacio para el showroom y hoy acompañándolo cada vez que hace falta resolver un problema mientras él estudia en Buenos Aires.
“Funcionamos como un equipo. Mi familia tiene el mismo apellido del negocio y eso para mí representa muchísimo.”
Siempre hay un mate esperándonos
Durante bastante tiempo creyó que su negocio consistía simplemente en comercializar productos relacionados con el mate.
Hasta que empezó a hacerse una pregunta distinta. ¿Qué busca realmente una persona cuando compra un mate?
La respuesta llegó con los años. “Comprendí qué es lo que realmente soluciona el mate. Y creo que es compañía.”
Para él, el mate acompaña una jornada de estudio, una mañana de trabajo, una charla entre amigos o incluso un momento de soledad.
“Un café dura unos minutos. El mate te acompaña toda la jornada”. Por eso lo define como un potenciador de situaciones.
Está presente cuando alguien necesita concentrarse, estudiar, trabajar o simplemente compartir una charla.
Y entiende que eso es, en definitiva, lo que su marca ofrece.
Crecer también es crecer como persona
Aunque hoy vive de Mates Martínez, todavía habla del emprendimiento como si fuera un hobby. No porque no se lo tome en serio, sino porque sigue disfrutando cada desafío. “Cada idea nueva o cada proyecto nuevo me divierte.”
Sin embargo, reconoce que hubo un momento en el que entendió que ya no alcanzaba con la motivación.
“Muchas veces no tenés ganas de hacer ciertas cosas. Ahí entendí la diferencia entre un pasatiempo y hacerlo de manera profesional.”
Con el tiempo entendió que hacer crecer un negocio también implicaba el crecimiento de su persona. Que ya no alcanzaba solamente con las ganas de emprender; hacía falta asumir la responsabilidad de sostener un proyecto en el tiempo.
Hoy dice que su mayor motor no es solamente el negocio, sino la persona en la que quiere convertirse.
“Empecé a preguntarme qué ejemplo quiero dar, quién quiero ser dentro de unos años y qué tengo que hacer hoy para llegar a eso.”
Desde entonces, ese propósito es el que lo empuja incluso en los días donde las ganas no abundan.
Cuando un cliente te recuerda por qué empezaste
Hace poco recibió un mensaje que todavía recuerda. Un hombre había comprado un mate para regalarle a su esposa y un peluche para su hijo.
Después de recibir el pedido, le escribió para contarle que el mate iba a acompañar las charlas de la pareja y que el chico no soltaba el peluche ni para dormir.
“Sentís una sensación que te llena por dentro”. Ese tipo de historias le recuerdan que detrás de cada venta hay momentos que terminan formando parte de la vida de alguien.
También sucede con los clientes mayoristas. Muchos lo llaman para pedirle consejos, consultar qué productos funcionan mejor o compartir dificultades del negocio.
“Con varios terminé construyendo una relación de amistad.” Porque para él acompañar también significa eso.
Estar presente incluso cuando la venta ya terminó.
Una marca para acompañar
Cuando se le pregunta cómo imagina el futuro, la respuesta es concreta. Quiere que Mates Martínez se convierta en la marca número uno de mates de Argentina y llegar con sus productos a cada rincón del país.
Pero cuando llega el momento de definir qué representa realmente la empresa, se toma unos segundos para pensar. Después responde con una sola palabra. “Compañía.”
Y enseguida agrega: “Ese es el valor principal de nuestra marca: acompañar”.










