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Mariano Morente: la figura que hace a las figuras

Hincha antes que fotógrafo, Mariano “Peri” Morente convirtió su vínculo con Club Atlético Sarmiento de Junín en una manera de mirar y contar: una cámara que no solo registra partidos, sino momentos, vínculos y memorias que definen una vida.

Hay una frase que aparece en la bio de su instagram que funciona casi como una declaración de principios: “mostrar esas cosas que todos vivimos y no vemos”. No es un slogan ni una estrategia, es lo que describe a Mariano, al “Peri”.

“Todos vivimos cosas, pero yo las veo doble: lo que vivo y lo que plasmo en una imagen”, cuenta. Y en esa doble mirada está su identidad: la del hincha, la del observador y la del que siente la necesidad casi inevitable de guardar cada instante. Una foto, un video, un recuerdo que no quede solo en la memoria.

Porque si hay algo que atraviesa su trabajo, es la nostalgia. Pero no una nostalgia íntima, cerrada, sino compartida. “No me encierro a ver fotos solo. Me gusta compartirlas, mandarlas, subirlas. Es mi forma de expresarme”, dice.

Sarmiento: el punto de partida de todo

Antes que fotógrafo o filmmaker, Mariano es hincha. Y en su caso, eso no es un detalle: es el eje.

Su historia con la cámara empieza en 2005, casi por casualidad, trabajando con la revista Sentimiento Verde. Hasta ese momento estudiaba diseño gráfico y no tenía experiencia en fotografía deportiva. Pero una sugerencia lo cambió todo: “¿Por qué no entrás vos a la cancha y sacás las fotos?”.

Así empezó.

Sin dudas la de Morente es una de las familias más sarmientistas de Junín.

“Si veo las fotos de ese día, deben ser un desastre”, reconoce entre risas. Pero también entiende que ahí se abrió un camino que nunca fue planificado, pero que terminó definiéndolo.

Hay una idea que lo acompaña desde chico: “mi abuelo decía, que para ayudar a Sarmiento, tenías que tener tiempo, plata o dedicarle algo de lo que vos sepas al club”. Él encontró en su arte de con la cámara, su manera.

Mirar más allá del partido

De chico no solo iba a la cancha: armaba canchas en la mesa de su casa, coleccionaba jugadores, grababa goles en VHS. Pero más allá del juego, lo que siempre le llamó la atención fue el entorno: el folklore, la tribuna, lo que pasa alrededor.

El arte invisible del césped: el equipo que cuida el campo de Sarmiento

Hoy, con una cámara en la mano, le atrae exactamente lo mismo.

“No me quedo con el partido en sí. Me gusta ver el todo”, explica. Y ahí aparece una de las claves de su mirada: captar lo inesperado. Lo que no está guionado. Lo que rompe la lógica.

Por eso no se siente cómodo en lo estructurado. No le interesan los eventos coreografiados. Prefiere lo impredecible: una reacción, un gesto mínimo en medio del caos.

Para Mariano, la cámara no es una herramienta. Es una extensión de su cuerpo.

“No lo pienso, lo que hago es reaccionar a lo que pasa”, cuenta. Y en ese reaccionar está su talento: leer el momento, anticiparlo, poner el ojo donde otros no lo hacemos.

Hoy convive con el plantel, viaja, registra momentos clave.

El momento en que se rompe el rol

A lo largo de su carrera hubo muchos momentos, pero hay uno que lo marcó: el ascenso por penales.

La imagen es conocida: él, abrazado al arquero Manuel Vicentini, con una cámara en una mano y la otra extendida entre jugadores y utileros. En ese instante, el hincha le ganó al fotógrafo.

“Fue de las pocas veces que no medí nada”, admite. Y ahí aparece una tensión que lo atraviesa siempre: la del profesional que representa al club y la del hincha que quiere vivirlo.

En el día a día, logra separar esos mundos. “En la cancha no reacciono. Después en casa sí, me enojo, salto. Pero adentro, no. Represento al club”.

Sarmiento y esa chispa de esperanza, lucha y perseverancia

El valor de estar

Con el tiempo, su lugar dentro de Sarmiento se fue consolidando. Hoy convive con el plantel, viaja, registra momentos clave. Pero nunca lo pensó como un objetivo.

“Se fue dando. Siempre traté de hacer las cosas por el bien del club”, dice.

Y aunque reconoce lo que significa estar donde está, también hay algo que le pesa: el tiempo que deja de compartir con los suyos. “Hace años que no veo un partido con mi viejo en la cancha”, confiesa.

Porque para Mariano, Sarmiento no es solo fútbol. Es su día a día, su forma de organizar la semana. No es una frase hecha: en su caso, Sarmiento es la vida misma. 

Su historia con la cámara empieza en 2005, casi por casualidad, trabajando con la revista Sentimiento Verde.

Cuando el fútbol también une caminos

En su historia, Sarmiento no solo le dio un lugar, sino también personas. Incluso una de las más importantes de su vida.

En 2010 conoció a Natalia, su pareja, en medio de una manifestación vinculada al club. Necesitaban una foto para Sentimiento Verde, encontraron en redes, que Nati había sacado una muy buena foto, el Peri le escribió… y ahí empezó todo.

“Nos conocimos por Sarmiento”, cuenta. Y no es un dato menor: es una síntesis perfecta de cómo el club atraviesa cada aspecto de su vida.

Morente junto a su compañera Natalia.

Entre lo analógico y lo actual

En ese camino también hay referencias. Y una de ellas, en Junín, fue Alberto Haylli.

Mariano lo menciona con admiración, sobre todo por lo que implicaba hacer fotografía en otra época: elegir el rollo antes de disparar, trabajar con limitaciones técnicas y económicas, y aún así lograr capturar momentos únicos.

“Para mí era un crack Haylli. Hoy es más fácil. Antes tenías que pensar todo antes de sacar la foto”, reflexiona.

Esa diferencia no es menor. Porque también explica su propia forma de trabajar: intuitiva, autodidacta, ir aprendiendo en la práctica.

La pasión y la profesión conviven en el Peri.

Del video largo al “videíto”

El paso del tiempo también cambió la forma de contar. Antes editaba videos de 15 minutos, como las películas post partido, tan recordadas por los hinchas de Sarmiento. Hoy tiene que condensar todo en segundos.

Y eso, lejos de simplificar el trabajo, lo vuelve más complejo.

“Es más fácil hacer un video de dos horas que uno de 30 segundos”, asegura. Porque implica elegir, recortar, soltar.

Y hay algo que lo incomoda especialmente: que a ese proceso se lo llame “videíto”.

¿Sabías que el Parque Industrial de Junín es como una ciudad dentro de la ciudad?

Junín, identidad y pertenencia

Mariano eligió quedarse en Junín. Tuvo oportunidades de irse, pero nunca lo hizo.

“Extraño Junín incluso cuando me voy de vacaciones”, dice. Y lo vive como vive Sarmiento: con orgullo, con pertenencia, con la idea de representar.

Para él, cada uno tiene un rol en hacer crecer la ciudad. Y el suyo es mostrarla.

¡Innovación que mueve el ritmo!

Una vida en imágenes

Después de años registrando momentos, la pregunta parece inevitable: si tuviera que elegir tres fotos de su vida, ¿cuáles serían?

No puede elegir solo tres imágenes. Y no es una evasiva. Es coherente con su forma de ver el mundo: no hay tres momentos. Hay miles, y detrás de cada foto hay una historia que Mariano decidió dejar inmortalizada, porque esa es su forma de expresarse y su forma de estar en este mundo.

Al final, todo vuelve a esa frase inicial. Mariano Morente no saca fotos. Congela el tiempo. Y lo comparte. 

Por Juani Alaise.