En un mano a mano Manuel Moretti —voz y alma de Los Estelares— pasó por el ping pong de Pampa Húmeda Hoy para repasar el presente de la banda, sus manías al componer y el lazo imborrable con el interior bonaerense.
Tres décadas de canciones: Un recorrido con raíces bonaerenses. Para entender el presente de Estelares hace falta mirar atrás. La historia comenzó a gestarse a mediados de los 90 en La Plata, cuando el cruce entre la sensibilidad lírica de Moretti —criado en Junín— y el talento musical del guitarrista Víctor Bertamoni, también juninense, dio vida a un proyecto diferente.
Aquel debut con Extraño lugar (1996) fue el primer paso de un camino que encontraría momentos bisagra: discos fundamentales como Ardimos (2003) y, sobre todo, Sistema nervioso central (2006) consagraron a la banda en el mapa grande de la música argentina con himnos indelebles como «Un día perfecto», «Aire» y «Ella dijo».
Tras celebrar sus 30 años de trayectoria con shows en escenarios emblemáticos como el Gran Rex, la banda vive un momento de enorme madurez y vigencia creativa. Con el reciente lanzamiento de su álbum Los Lobos (2025) y una intensa agenda de giras que los lleva recorriendo escenarios de todo el país y el exterior, Estelares demuestra que la llama de la canción popular sigue más encendida que nunca.
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El ping pong con Manuel Moretti
La esencia y las canciones. Al definir el presente de Estelares con una sola palabra, el músico no dudó: «Integridad». Esa misma coherencia que se refleja en sus letras y en la elección del tema que mejor lo representa: «El corazón sobre todo».
Sobre su proceso creativo, Moretti confesó que escribe preferentemente de día y que, aunque las canciones pueden surgir en cualquier sitio —el auto, la barra o la cama—, las grandes ideas suelen tomar forma en movimiento: «El verso de “Ella dijo”, una de nuestras canciones más populares, se me ocurrió caminando por la calle».
Rituales, influencias y la magia del vinilo
Fiel a la mística del sonido analógico, se declaró fanático del formato vinilo por sobre el streaming. A la hora de buscar inspiración, el faro sigue siendo el mismo de siempre: «Siempre vuelvo a escuchar a Charly García».
Antes de salir a la luz de los reflectores, Manuel busca un ritual simple pero imprescindible: un momento de silencio y tranquilidad en la intimidad del camarín.
El refugio bonaerense y el recuerdo de Junín
Consultado por lo que le evoca la palabra Junín, el cantante no ocultó la nostalgia: «Mi adolescencia; toda esa época que fue tan dichosa».
Ese vínculo con el interior de la provincia de Buenos Aires sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para su pluma: «Las ciudades con aire, con tiempo, donde se puede respirar y donde todo no es agobiante, me siguen inspirando y encantando. Cada vez que vamos de gira disfruto muchísimo de esos lugares».
El refugio final
Para cerrar, el líder de Estelares completó una frase que sintetiza décadas de trayectoria y entrega sobre los escenarios: «Después de tanto tiempo, la música sigue siendo nuestro abrigo; el lugar donde nos decimos ante el mundo».
Por Diego Abdo y Juani Alaise.










